Para TODAS las mujeres y las niñas: ‘Trabajen con nosotras, no solo por nosotras’, insta una activista rohinyá
La campaña #PorYParaTodas es un llamado a la acción a escala mundial con motivo del 30.º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Lucky Karim, una joven refugiada rohinyá, encarna poderosamente este espíritu.
Nacida en el norte del estado de Rakhine (Myanmar), Lucky Karim tenía solo 14 años cuando la violencia genocida obligó a su familia a huir el 25 de agosto de 2017. A lo largo de siete angustiosos días, cruzó montañas y ríos con su madre y sus dos hermanos pequeños para llegar a los campamentos para personas refugiadas rohinyás de Cox’s Bazar (Bangladesh), el mayor asentamiento de personas refugiadas del mundo en la actualidad, con una población de más de un millón de personas. Su padre, encarcelado por el ejército de Myanmar, no pudo escapar con ellos.
¿Quién es el pueblo rohinyá y qué causó la crisis de personas refugiadas?
El pueblo rohinyá es un grupo étnico que ha vivido durante siglos en la zona que hoy se conoce como Myanmar, principalmente en el estado de Rakhine. Sin embargo, desde 1982, este país de mayoría budista le ha negado la ciudadanía a este pueblo, en su mayoría musulmán, y le ha dejado sin patria. En 2017, una violenta ofensiva militar en Rakhine obligó a cientos de miles de rohinyás a huir y cruzar la frontera hacia Bangladesh. El genocidio rohinyá continúa, en un contexto de aumento de los conflictos y la persecución en Myanmar.
En estos campamentos superpoblados, donde las personas refugiadas viven en albergues improvisados de bambú y lona, Karim seguía firmemente decidida a continuar con su educación. “Trabajaba para organizaciones humanitarias a fin de pagarme clases particulares de inglés y matemáticas”, explica. Como intérprete y defensora de las cuestiones de género, tendió puentes de comunicación entre las personas refugiadas rohinyás, el personal humanitario y la prensa.
Su dedicación le abrió puertas: en 2019, Karim se convirtió en una de las primeras jóvenes de su campamento en asistir a la Universidad Asiática para Mujeres de Bangladesh. Más tarde fue de puerta en puerta para animar a las familias a enviar a sus hijas a la escuela.
Desde que se estableció en los Estados Unidos en diciembre de 2022, Karim ha proseguido con su educación en línea y se está preparando para matricularse en una universidad de ese país.
Las mujeres rohinyás lideran el cambio en los campamentos para personas refugiadas
Tras descubrir el poder del liderazgo de las mujeres, Karim fundó Refugee Women for Peace and Justice (RWPJ), la primera organización sin fines de lucro dirigida por refugiadas rohinyás que opera tanto en los Estados Unidos como en los campamentos para personas refugiadas de Bangladesh.
La organización trabaja para prevenir la violencia de género y el matrimonio infantil, así como para promover el liderazgo de las mujeres refugiadas. Sus voluntarias ofrecen clases de alfabetización, formación jurídica y sesiones sobre derechos humanos para ayudar a mujeres y niñas a acceder a la educación y los servicios que necesitan.
“Empezamos por cosas sencillas: aprenden a escribir sus nombres y a firmar documentos”, explica Karim. “Poco a poco desarrollamos relaciones de confianza e iniciamos conversaciones más profundas sobre la violencia, el matrimonio precoz y la trata”.
¿Cuántas personas refugiadas rohinyás hay en Bangladesh y cuál es su situación actual?
Más de 1,1 millones de personas refugiadas rohinyás —el 75 por ciento de ellas mujeres e infancias— viven en Cox’s Bazar, Bangladesh. La mayoría está asentada en los campos para personas refugiadas de Kutupalong y Nayapara, por lo que el pueblo rohinyá representa un tercio de la población en Cox’s Bazar. Se trata de los campos más grandes y densamente poblados del mundo, donde las oportunidades educativas o de sustento son escasas si no es que nulas, y las difíciles temporadas de lluvias e incendios agravan las condiciones de vida. Algunas personas han sido reubicadas en la isla de Bhasan Char para aliviar el hacinamiento, pero los recursos siguen siendo limitados.
En un contexto de normas restrictivas que a menudo confinan a las mujeres y niñas en sus hogares, las iniciativas de base comunitaria dirigidas por mujeres como RWPJ son cruciales. Sin embargo, el liderazgo de Karim la convirtió en blanco de amenazas por parte de grupos organizados en los campamentos.
“Ya no estaba segura, pero no quería dejar de trabajar”, afirma.
Gracias a la ayuda del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ella y su familia pudieron reubicarse en los Estados Unidos y disfrutar de seguridad. Sin embargo, su compromiso con la comunidad sigue siendo inquebrantable. En marzo de 2025, Karim se convirtió en la primera refugiada rohinyá reasentada en regresar a los campamentos de Bangladesh, donde está ayudando a crear una red de mujeres líderes emergentes para impulsar el cambio desde dentro.
Lo que necesitan las personas refugiadas rohinyás: mejor educación, seguridad y representación
Karim aboga tanto por mejoras urgentes de las condiciones de los campamentos como por soluciones a largo plazo, como el retorno seguro, voluntario y digno a Myanmar.
“Necesitamos más seguridad, educación formal para la juventud y mejores medios de vida para las mujeres y las familias”, subrayó. Aunque los espacios adecuados para la infancia ofrecen educación básica a las y los niños más pequeños, en los campamentos no existe un sistema de escolarización formal para las jóvenes y adolescentes.
¿Cuáles son los riesgos específicos para las niñas y mujeres rohinyás?
Las mujeres y niñas rohinyás enfrentaron violencia sexual y de género generalizada y sistemática en 2017 en Myanmar, y como refugiadas están expuestas a nuevos riesgos. Aunque representan más de la mitad de la población en los campos para personas refugiadas en Bangladesh, las normas de género conservadoras y la falta de oportunidades las exponen a la explotación, el abuso sexual, los matrimonios forzados y la trata de personas. Muchas mujeres reportan sentirse inseguras, y la violencia doméstica tiende a aumentar en condiciones de hacinamiento. Sin embargo, las mujeres rohinyás también desempeñan un papel clave en su propia recuperación, al defender sus derechos y los de sus familias.
“La gente ve a las mujeres y niñas refugiadas como indefensas, pero yo soy la prueba de que somos fuertes”, afirma Karim. Este es el mensaje que quiere transmitir a las personas responsables de la formulación de políticas y a las organizaciones: “Trabajen con las personas refugiadas, no solo por ellas. Dennos una oportunidad y verán lo que podemos llegar a ser. Somos fuertes y capaces, solo necesitamos que nos abran la puerta”.
La Declaración de Beijing y el liderazgo de las mujeres refugiadas
La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, adoptada en 1995, reconocía los singulares retos a los que se enfrentan las mujeres refugiadas y exigía que desempeñen un papel de liderazgo en las decisiones que afectan a sus vidas, desde la gestión de los campamentos hasta las soluciones a largo plazo.
Treinta años después, Karim subraya lo urgentes que siguen siendo estas exigencias para las niñas rohinyás: “Beijing+30 es acción. Las mujeres refugiadas tenemos que participar de manera activa en la toma de decisiones; no basta con consultarnos. Somos nosotras las que vivimos estas realidades, las que sabemos lo que hay que cambiar”.
El apoyo de ONU Mujeres a las mujeres y niñas rohinyás
La trayectoria de Karim comenzó en los campamentos para personas refugiadas de Cox’s Bazar, que cuentan con el apoyo de ONU Mujeres. “ONU Mujeres fue la primera organización que creyó en mi liderazgo. Me proporcionó un espacio seguro, así como herramientas y oportunidades para participar en actos y conversaciones”.
ONU Mujeres es el único organismo de las Naciones Unidas dedicado a promover la igualdad de género para todas las mujeres y niñas; lleva trabajando sobre el terreno desde que comenzó la crisis de personas refugiadas rohinyás en 2017. A través de ocho centros polivalentes para mujeres y mercados gestionados por mujeres, ONU Mujeres ayudó a más de 120.500 mujeres a acceder a servicios multisectoriales en 2024 y otorgó a más de 51.600 refugiadas información y asistencia vitales.
Mediante la inversión en el liderazgo y la promoción de las voces de las mujeres refugiadas, organizaciones como ONU Mujeres —junto a jóvenes líderes como Lucky Karim— trabajan para construir un mundo más seguro y equitativo para todas las mujeres y niñas.
Este Día Mundial de las personas refugiadas, ¿cómo puedes ayudar a las mujeres y niñas que huyen de alguna crisis?
A medida que disminuye la financiación humanitaria, las mujeres y niñas son quienes más sufren. Hacen frente al aumento del hambre, el desplazamiento y la violencia sin los recursos necesarios para sobrevivir o recuperarse.
Este artículo fue publicado originalmente el 19 de mayo de 2025 y se actualizó con nueva información.