La violencia digital es violencia real: La lucha de una activista por la seguridad y los derechos humanos

Cuando escapas de tus abusadores, te sientes más o menos segura, pero la violencia digital te sigue adonde vayas”, dice Ljubica Fuentes. 

Ljubica Fuentes recuerda el instante que cambió su vida para siempre. 

Estaba estudiando Derecho en la universidad más grande de Ecuador, y un día, alzó la mano para responder cuando el profesor dijo que las mujeres no eran abogadas de verdad, que solo estaban ahí para “conseguir pareja”. Desde ese día, se le conoció en su clase como la feminazi, un apodo peyorativo. 

Lo que empezó como acoso en el aula, pronto escaló a una pesadilla digital. Empezaron a llegarle mensajes privados por Instagram en los que le advertían que debía dejar de luchar por los derechos de las mujeres. Su página de Facebook del campus se llenó de amenazas anónimas. Circularon por el campus notas y rumores con amenazas de violación. Un día, escuchó que habían contratado a alguien para que la atacara. 

Me di cuenta de que necesitaba estar fuera del campus por mi seguridad e integridad”, comparte Fuentes, quien huyó a media noche para pasar un semestre fuera del país. Hoy, es abogada especialista en derechos humanos y fundadora de una organización que combate la violencia de género en el nivel educativo superior.

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Ljubica Fuentes, Founder, ‘Ciudadanas del Mundo’, speaks during the panel discussion “The Manosphere: Understanding and Countering Online Misogyny” held in the SDG Media Zone during the 80th session of the United Nations General Assembly in New York on 22 September 2025
Ljubica Fuentes, Founder, ‘Ciudadanas del Mundo’, speaks during the panel discussion “The Manosphere: Understanding and Countering Online Misogyny” held in the SDG Media Zone during the 80th session of the United Nations General Assembly in New York on 22 September 2025. Photo: UN Women/Radhika Chalasani

Abuso digital: una epidemia mundial que se esconde a la luz del día

La experiencia de Fuentes no es poco común. El abuso digital es una realidad mundial perturbadora. Entre el 16 y el 58 por ciento de las mujeres han experimentado violencia de género facilitada por la tecnología (o violencia digital). En un estudio mundial, las investigaciones revelaron que el 38 por ciento de las mujeres habían experimentado una situación de abuso en línea a título personal, mientras que el 85 lo habían visto en otras mujeres. 

Durante la crisis de COVID-19, cuando muchas tareas cotidianas se desarrollaban en línea, los casos de abuso digital y acoso en línea se desbordaron. 

El patriarcado supo mutar para llegar a las personas dentro de sus hogares”, explica Fuentes. “En línea, todas las personas son más valientes, ya que pueden esconderse detrás de las pantallas con un nombre falso”.

¿Qué es la violencia digital? 

El abuso o la violencia digital hacen referencia a todo acto que se comete, asiste, agrava o amplifica mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación u otras herramientas digitales, que tenga o pueda tener como resultado daños físicos, sexuales, psicológicos, sociales, políticos o económicos, o bien otras violaciones a los derechos y libertades. 

Esto también se conoce como “violencia contra las mujeres facilitada por la tecnología”, un término que refleja mejor cómo la tecnología puede habilitar el daño contra las mujeres, ya sea dentro o fuera de internet.

La revolución digital ha exacerbado las formas de violencia de género que ya existían (como el acoso sexual, el acecho, el discurso de odio, la información errónea, la difamación y la suplantación de identidad) y ha creado nuevas formas de abuso (como la piratería informática, las estrategias de posverdad, el abuso por alteración de videos e imágenes —como los ultrafalsos (deepfakes), el doxeo, el ciberacoso y la captación con fines sexuales en línea (grooming), entre otros).

Cuando lo virtual se convierte en algo devastadoramente real

La violencia digital no se refiere a meras palabras en una pantalla: es violencia real, con consecuencias reales. 

Para Fuentes, el acoso en línea implicó escrutar constantemente cada publicación, cada opinión, cada amistad que compartía en redes sociales.  

“El escrutinio constante te quita paz”, agrega. “Siempre tienes que estar 120 por ciento preparada para tener una opinión en línea. Si eres feminista, si eres activista, no tienes derecho a equivocarte. Tampoco tienes permitido tener un pasado”. 

Las niñas y jóvenes enfrentan un riesgo mayor: el 58 por ciento ha experimentado alguna forma de acoso en línea, según un estudio mundial. Las mujeres en la vida pública enfrentan tasas aún más altas: el último informe de la UNESCO sobre el tema (2020) reveló que el 73 por ciento de las periodistas encuestadas había sufrido violencia en línea en su trabajo. 

Las consecuencias se extienden más allá del ámbito digital. Las mujeres y las niñas abandonan sus estudios, limitan su presencia en línea, atraviesan crisis de salud mental y pierden confianza para dar su opinión en público. Algunas enfrentan violencia física, incluso el femicidio, cuando el abuso digital atraviesa la pantalla.

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Una mujer mira su movil. Ilustración fotográfica: ONU Mujeres/Ploy Phutpheng
Las mujeres jóvenes y las niñas se enfrentan a un mayor riesgo de violencia digital, ya que el 58 % ha sufrido algún tipo de acoso en línea, según un estudio mundial. Ilustración fotográfica: ONU Mujeres/Ploy Phutpheng

Por qué es importante cerrar la brecha judicial y apoyar a las organizaciones feministas ahora

A pesar de la magnitud de la crisis, menos de la mitad de los países tienen leyes que juzguen a personas por abuso en línea.

“Carecen de leyes que se pronuncien respecto de este problema”, señala Fuentes. “Si acudes ante un fiscal público, te dirán que tienes que esperar cinco años para que tu caso se resuelva y te preguntarán si estás segura de iniciar el proceso”.

Normalizar las brechas judiciales provoca que las supervivientes no denuncien casos de abuso ni busquen justicia. Mientras tanto, las empresas de tecnología se han tardado en asumir su responsabilidad por la violencia perpetrada en sus plataformas.

La organización de Fuentes trabaja hoy con 600 personas al año en la prevención de los primeros signos de violencia y ayuda a las universidades a confeccionar protocolos de seguridad. En conjunto brindan asesoramiento jurídico a supervivientes y movilizan a mil personas cada año en campañas de incidencia.

Este es exactamente el tipo de trabajo de organizaciones feministas de base y de organizaciones de mujeres que debemos apoyar. Fuentes es parte del Comité Directivo de la Sociedad Civil del programa ACTUEMOS, un compromiso transformador entre la Comisión Europea y ONU Mujeres, cuyo objetivo es asegurar que este programa dé respuestas acordes a la realidad y las prioridades concretas de las mujeres y niñas.

A pesar de que está comprobado que un movimiento feminista sólido e independiente es el factor clave para impulsar cambios en las políticas y poner fin a la violencia contra las mujeres, la reducción sin precedentes del financiamiento que sufren en la actualidad las organizaciones por los derechos de las mujeres ha tenido por resultado considerables recortes en servicios y apoyo: según una encuesta mundial de ONU Mujeres dentro del marco del programa ACTUEMOS realizado entre junio y julio de 2025, más del 34 por ciento de las personas que respondieron informaron que los recortes al financiamiento habían causado la suspensión de programas, y el 89 por ciento informó de recortes altos o graves en el acceso a servicios de apoyo para supervivientes en sus comunidades.

El programa ACTUEMOS trabaja hoy día con más de 500 organizaciones por los derechos de las mujeres para expandir sus capacidades, coaliciones y redes. Apoyar a líderes jóvenes como Fuentes y amplificar sus voces es un objetivo clave del programa.

Qué debe cambiar para detener la violencia digital y qué puedes hacer ya mismo

Fuentes tiene consejos para gobiernos, universidades, empresas de tecnología, y también para mujeres y niñas que lean su historia.

  • Para gobiernos y universidades: desarrollar leyes y protocolos integrales para hacer frente a la violencia digital. Crear mecanismos de rendición de cuentas, incluso cuando las situaciones de abuso no ocurran en un campus físico. 
  • Para las empresas de tecnología: invertir en salvoconductos y contratar activistas de género para crear espacios más seguros en línea. Asumir la responsabilidad de la violencia que tiene lugar en sus plataformas. 
  • Para educadores: aprender a reconocer e interrumpir patrones de violencia digital en entornos educativos. 

Si estás atravesando una situación de violencia digital, Fuentes recomienda lo siguiente: 

  • Apagar el teléfono y tomar un momento. “Cuando te detienes, generas el espacio que necesitas para tomar la mejor medida”, aconseja Fuentes. La violencia digital es una espiral que te atrapa si sigues interactuando con contenido abusivo. 
  • Conversa con personas de confianza. No estás sola y no es tu culpa. “Tú puedes decidir qué hacer con tu cuerpo, tus fotos y tus datos personales. Nada de eso es un permiso para que alguien sea violento contigo”. 
  • Ten conciencia de lo que consumes. Sigue a personas que conozcas y ten conciencia del contenido con el que interactúas. “Es importante saber qué contenido consumimos y de quién viene”. 

Fuentes avanzó firme ante las dificultades y, finalmente, se convirtió en la representante legal en un caso contra el profesor que le dijo que las mujeres no podían ser abogadas. Hoy, sigue luchando, no solo por ella, sino por la próxima generación. 

Viviría todo de nuevo”, dice, con lágrimas en los ojos, “solo para asegurarme de que ninguna persona pase por lo que yo pasé”. 

Para más consejos sobre cómo detectar signos de abuso y recibir ayuda, lee el documento de primeros pasos para la seguridad en línea. 

16 Días de activismo: #NoHayExcusa para el abuso en línea

Los espacios en línea y digitales deberían empoderar a las mujeres y niñas. Sin embargo, todos los días, para millones de mujeres y niñas, el mundo digital se ha convertido en un campo minado de acoso, abuso y control. 

Del 25 de noviembre al 10 de diciembre, ÚNETE a la campaña para obtener más información y tomar medidas para detener el abuso digital contra las mujeres y niñas.

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